República Dominicana

¿Por qué el agua del río Margajita se contaminó?

12/01/2011

La mina de oro de Pueblo Viejo en Cotuí fue formada por la naturaleza con minerales de óxidos de oro en el tope del yacimiento, y de sulfuros de oro en la zona inferior.

Si estuviste por la zona de Cotuí entre 1998 y 2007 de seguro escuchaste hablar del "río de sangre". Un río que, impactado por una alta contaminación, cambió el color de sus aguas de un azul cristalino a un rojo intenso.

Esa es la historia del río Margajita. Un río de unos seis kilómetros de largo que bordea la zona de Pueblo Viejo y desemboca en la Presa de Hatillo, el cuerpo más grande de agua dulce en la República Dominicana.

Pero, ¿cómo y por qué el agua del río Margajita cambió su color? Para esto, debemos conocer un poco de la historia de Pueblo Viejo, así como de las operaciones mineras que antecedieron la llegada de Barrick Pueblo Viejo.

La mina de oro de Pueblo Viejo en Cotuí fue formada por la naturaleza con minerales de óxidos de oro en el tope del yacimiento y de sulfuros de oro en la zona inferior. En el 1975, la empresa Rosario Dominicana inició sus operaciones con una planta de molienda y lixiviacion de minerales oxidados de oro y plata para producir doré. Esta empresa, tras haber consumido todo el mineral en forma de óxido con una producción total de 5.5 millones de onzas de oro y 25.2 millones de onzas de plata, concluyó sus operaciones comerciales en 1999.

Al concluir sus operaciones, dejó expuestos a la superficie los sulfuros y se retiró de la zona sin la remediación ambiental adecuada, permitiendo que desde la mina drenaran aguas ácidas de roca hasta el río Margajita, producidas por la mezcla del agua de lluvia y el mineral de los sulfuros de oro que quedó al descubierto.

Debemos recordar que la zona de Pueblo Viejo es una zona de alta pluviometría, donde la media anual la lluvia es casi dos metros, lo que provocó que permanentemente se generaran grandes volúmenes de aguas ácidas al entrar en contacto el agua de lluvia con el mineral sulfuroso, provocando que esas aguas, cargadas de metales pesados, contaminaran las zonas vecinas.

Tanto así que cuando ocurrían fuertes lluvias, llegaron a aparecer una gran cantidad de peces muertos flotando en la presa de Hatillo. La Academia de Ciencias de la República Dominicana ha expuesto que desde el 1980 más de un metro cúbico por minuto en promedio de aguas contaminadas, debido a las operaciones anteriores de la Rosario Dominicana, corrían por el río Margajita hasta la presa de Hatillo.

La presa de Hatillo desempeña múltiples funciones sociales y servicios ambientales, ya que de ella obtienen el sustento más de 350 pescadores y sus familias; genera ocho megavatios de energía; suple a varios acueductos; se irrigan más de 500,000 tareas de tierra; es un centro de esparcimiento y lugar para la práctica de deportes acuáticos y otras actividades. Esta presa se encontraba en un grave peligro al recibir constantes descargas de agua ácida.

Sin embargo, esta historia que pudo haber tenido un trágico final hoy es motivo de orgullo y alegría para Barrick Pueblo Viejo, quien ha sido invitada a exponer en foros internacionales la rápida recuperación del río Margajita.

Esta fue posible gracias a un destacado manejo de aguas que incluyó la construcción de un canal que bordeó todos los yacimientos ya explotados por la empresa Rosario Dominicana y recogió las aguas ácidas para ser tratadas antes de encausarlas al río Margajita.

Para esto se construyó una gran planta de tratamiento de aguas que desde el año 2012 trata aproximadamente 40,000 metros cúbicos diariamente.

El proceso de tratamiento de agua se monitorea y controla de cerca con la más alta tecnología. Las muestras de agua se recogen cada 10 minutos y se analizan dos veces al día en laboratorios especializados. Además, se realizan monitoreos junto a las comunidades vecinas para re-validar la buena calidad de las aguas.

La mejor evidencia de los buenos resultados de esta gestión es el color del río Margajita, que hoy en día cuenta con aguas azules y los peces, jaibas, y otros elementos de la flora acuática que una vez desaparecieron hoy son parte del paisaje.