República Dominicana

Marisol Aquino: “Ahora me siento liberada”

25/05/2018

La habitante de la comunidad ha experimentado la satisfacción personal y la fe en el porvenir que solo es posible conocer a través de la educación para el trabajo, una de las principales apuestas de Barrick Pueblo Viejo.

Durante buena parte del tiempo, la sala de la casa que Marisol Aquino habita junto a su esposo y sus tres hijos en El Nuevo Llagal se transforma en un taller de tapicería en el que sus manos confeccionan distintos tipos de muebles, que luego comercializa en su comunidad y en otras de los alrededores.

“Me siento liberada, que soy útil en la vida”, afirma Marisol, al recordar el sacrificio que significó para ella balancear sus compromisos en el hogar con las asignaciones para completar el curso de tapicería. “Es un orgullo para mí aprender a hacer todas mis cosas”, sostiene la también dirigente comunitaria.

La educación para el trabajo es solo uno de los componentes del ambicioso programa de Apoyo al Emprendimiento de El Nuevo Llagal, que iniciamos desde la Gerencia de Responsabilidad Social Corporativa de Barrick Pueblo Viejo con el objetivo de mejorar los medios de vida y las oportunidades de desarrollo de sus residentes. La amplia propuesta de cursos técnicos gratuitos permite que nuestros vecinos sean los verdaderos protagonistas de su progreso.

Marisol, no solo hizo el curso de tapicería, también terminó el de repostería y preparación de bocadillos, y se prepara para comenzar otro más sobre elaboración de cojines y luego uno adicional de decoración de interiores,

“Siempre me ha interesado hacer cursos para depender de mí, vi que llegó la oportunidad y dije ¡ahora es que lo voy a hacer! (...) todos los cursos que se puedan yo los hago”.

La vida para quienes viven en El Nuevo Llagal ha dado un cambio considerable al compararse con años anteriores, pues, como comenta Marisol, el acceso a mejores oportunidades de desarrollo, lo que se atribuye a la buena comunicación que existe entre la empresa Barrick Pueblo Viejo, la comunidad y sus representantes.

Sus hijos asisten a la escuela básica Gilberto Antonio Díaz Camilo que está ubicada en la comunidad, por lo que ya no tienen que atravesar todos los días extensos caminos, muchas veces peligrosos, para estudiar. “Cuando yo veo que mis hijos se cambian para ir a la escuela eso es un orgullo para mí”, cuenta Marisol. Además, señala que se queda más tranquila cuando su esposo sale tempranito a trabajar.

“Aquí tú te enfermas, llegas al hospital de aquí mismo y te auxilian”, continúa, la dirigente y evidencia así los cambios positivos que ha tenido su vida y la de sus vecinos, anteriormente, el camino al centro de salud más cercano era tan largo que los comunitarios temían que sus enfermos no recibieran la atención a tiempo.

“La vida para mí está bien, todo cómodo y bajo control”, dice, sentada sobre uno de los muebles que ella misma confeccionó.

El compromiso ahora es continuar abriendo puertas para que más personas tengan acceso a los cursos, financiamiento y asesoría del Programa de Apoyo al Emprendimiento, que es nuestra manera de contribuir con la transformación de la vida de los residentes en nuestras localidades vecinas, una persona a la vez.