República Dominicana

Encontró en El Nuevo Llagal el camino de las oportunidades

06/09/2018

Miguelina Pascual Rodríguez nació en la comunidad de Los Cacaos de Hatillo, en Cotuí, hasta que llegó a El Nuevo Llagal donde encontró nuevas opciones para echar hacia adelante a su familia.

La dueña de lo que hoy es un próspero colmado de la comunidad de El Nuevo Llagal,  lleva en su memoria todos los sacrificios que atravesó junto a su familia en la búsqueda por un lugar que ofreciera más y mejores oportunidades de progreso. Sin embargo, más allá de ser una microempresaria, Miguelina Pascual Rodríguez es una mujer luchadora, que no teme a los retos.

“Los problemas yo los dejo aparte. solo tengo que sacar a mis cuatro niñas hacia adelante, porque quiero que lleguen a ser lo máximo”, expresó la también dirigente comunitaria. Ella pudo iniciar su negocio con un préstamo de RD$10 mil, al que aseguró ha “puesto a valer por mucho más” de esa cantidad.

Al igual que ella, decenas de moradores de El Nuevo Llagal iniciaron sus negocios en áreas como la ganadería, agricultura y el comercio de frutas, mediante los créditos blandos que hemos puesto a su disposición desde Barrick Pueblo Viejo y nuestro Fondo de Apoyo al Emprendimiento, junto a la Incubadora de Empresas Cibao Sur. La iniciativa, que también les proporciona entrenamientos sobre el diseño de planes de negocios, acompañamiento en la contabilidad y asesoría para relacionarse con las instituciones financieras, es justamente el empuje que nuestros vecinos estaban esperando.

El Nuevo Llagal es una localidad en crecimiento, cuya población en poco tiempo se ha multiplicado y en la que constantemente se construyen nuevas viviendas. Los niños y jóvenes asisten masivamente a las escuelas, liceos y politécnicos.

“Puse un colmadito y de eso he vivido”, contó Miguelina, sin olvidar las dificultades que atravesó hace varios años junto a su familia para llegar a donde está. “Mi madre, para comerse un poquito de carne, tenía que venir a Maimón, y mis hermanos para hacer un dinerito también tenían que venir a trabajar de noche, ante solo Dios sabe cuáles peligros”, recordó.

La vida de quienes hoy residen en El Nuevo Llagal está cambiando. Esto se debe en parte al amplio abanico de opciones de formación, acompañamiento y empleo local que han adquirido sus moradores mediante las iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa que hemos desarrollado desde nuestra llegada el país.

“Al organizarnos, la cosa está marchando bien y va a seguir mejorando”, vaticinó una esperanzada Miguelina.

Con el Fondo de Apoyo al Emprendimiento de El Nuevo Llagal, también se dará continuidad a las acciones para la recuperación y renovación de otros proyectos como el desarrollo de viveros comunitarios, de cría de cerdos, la instalación de una panadería y repostería entre otros, que están orientados a elevar los niveles de ingreso y la calidad de vida de sus habitantes.

“Veo muy bien todo lo que Barrick hace a favor de nuestra comunidad (...) porque nos escuchan y están siempre pendientes a nosotros”,

-Miguelina Pascual-

Alcanzar la sostenibilidad de las localidades del entorno de nuestra operación es una manera de contribuir a que nuestros vecinos tengan una vida más digna y un futuro más esperanzador.