República Dominicana

Dos historias de amor contadas en Pueblo Viejo

14/02/2019

Nuestra operación tiene mucho que contar, son muchas las historias que nuestros colaboradores protagonizan que enriquecen sus relaciones familiares y fortalecen el entorno laboral en la operación de Pueblo Viejo.

Hemos contado las historias de: Santa ReyesAlejandro de MarchenaPaola Muñoz, Paola Díaz, y muchos otros colaboradores más que a diario realizan sus labores con la mayor dedicación y compromiso. Las historias a continuación demuestra cómo el ejemplo es el mejor educador. 

Mónico y Crismerly, padre e hija

Determinada, inteligente y trabajadora son las primeras palabras que llegan a la mente de Mónico Abreu, gerente del departamento de Responsabilidad Social Corporativa de Barrick Pueblo Viejo al describir a su hija Crismerly o la licencia como cariñosamente le llama, quien también trabaja para la empresa al igual que su hijo mayor Gregory.

“Yo describo a la ingeniera con una sola palabra, amor. Me siento muy contento y orgulloso, no solo de que trabaje aquí sino de que donde quiera que ha estado ha dejado muy buena impresión. El input que dan de ella es que es muy buena persona, muy eficiente, dedicada y que defiende lo que está haciendo. No esperaría menos de ella. Siempre estaré agradecido de la empresa por darme esta oportunidad de ver de cerca la evolución profesional de mis hijos” afirmó Abreu.

Crismerly es ingeniera civil e ingresó a la empresa en el 2013, actualmente labora en el área de aseguramiento de calidad de construcción en el TSF Llagal. Asegura que una de las principales razones por la cual se vio motivada en trabajar para Pueblo Viejo, fue que, a través de su padre, vio el compromiso que tiene la empresa con las comunidades, “esa gestión que ellos hacen para que la gente entienda que aquí se hace una minería responsable me hizo querer formar parte, porque sabía que a través de la empresa podía contribuir positivamente con mi país como mi padre” agregó.

Aunque no trabajan en la misma área, en ocasiones coinciden en reuniones o se encuentran entre pasillos. “Mami tiene razón cuando dice que me derrito cuando lo veo. Para mí es un orgullo cuando me reconocen y preguntan si soy su hija, le tengo mucha admiración y respeto como profesional. Barrick es una parte muy importante para nuestra relación. A parte de que nos tenemos más cerca, siempre tenemos temas que debatir y el es la persona que desde pequeña mejor me entiende y aconseja” concluyó Crismerly.

Yuan y Emmanuel

Hermanos Yuan y Emmanuel

Emmanuel y Yuan son de Cotuí y llevan la minería en la sangre. Desde que recuerdan, su padre ha trabajado como geólogo para empresas mineras y hoy ambos trabajan para Barrick Pueblo Viejo.

“Trabajar en una mina era el sueño que teníamos cuando pequeños. Siempre nos regalaban los juegos de tractores, palas y camiones y ahora ese es nuestro trabajo. Cuando entramos aquí nuestras expectativas fueron superadas en el momento que vimos la dimensión de los equipos con los que trabajaríamos. Fue un sueño hecho realidad” afirmó Emmanuel.

Emmanuel ingresó a la mina en el año 2009 y motivó a su hermano para que también trabajara para la empresa, quien tuvo la oportunidad de ingresar en el 2010 y aunque al principio rotaban en turnos diferentes, actualmente trabajan juntos, Yuan en despacho y Emmanuel como operador de equipos pesados.

“Nuestra relación se ha fortalecido aquí. Es emocionante por el trabajo que hacemos en conjunto. Llegamos todas las mañanas al trabajo con el objetivo de hacer las cosas bien para obtener los resultados que se nos exige y regresamos a la casa con ese lazo de hermanos. Es gratificante y mucho valor para nosotros. Nos reclamamos cuando vemos algo mal y nos aplaudimos con lo bueno” agregó Yuan.

Dentro de las cosas que más valoran de trabajar en Barrick Pueblo Viejo, ha sido el conocimiento adquirido y los entrenamientos que ofrece la empresa, los cuales han podido aplicar en vivencias que recordaran para toda la vida. “Mientras yo estaba de turno y mi hermano libre, nuestro padre sufrió un infarto miocardio, donde el pulso y la respiración se detiene. Gracias a los entrenamientos de ERT que mi hermano recibe como voluntario, aplicó todos sus conocimientos de CPR y luego de 15 minutos nuestro padre volvió a respirar” concluyó Yuan.